¿Quién no ha oído hablar alguna vez de los pies planos o conoce a alguien que los haya padecido? Esta dolencia consiste en la reducción o la pérdida del arco longitudinal interno del pie, que es el que distribuye todo el peso del cuerpo entre el talón y los dedos. Reconocerlos es muy fácil, ya que, al apoyar la planta en el suelo, la huella que deja es casi igual de ancha en toda su longitud, mientras que en el pie normal ésta se estrecha de forma notable en el centro. Hablando con otras palabras, la persona camina apoyando toda la planta en el suelo, cuando lo normal es apoyarse solamente en tres puntos: la punta (cerca de los dedos), el talón y el borde externo.
Esta deformación, que con frecuencia es hereditaria, no se resuelve mediante cirugía, por lo que el afectado puede encontrar una solución en el uso de plantillas especiales, muy recomendables, sobre todo, si se aplican desde la primera infancia. Éstas se presentan como unos aparatos ortopédicos que permiten modificar el apoyo de la planta del pie y su función es controlar la posición en el momento de apoyo del pie, pero no intervienen en la forma que finalmente tendrá este pie.
El calzado, especialmente el de los niños con este problema, ha de considerarse como una simple parte de su vestimenta y no como un arma terapéutica capaz de corregir deformidades o prevenir alteraciones funcionales durante su vida adulta. Éste debe ser amplio, flexible y contar con un material que permita la transpiración.
En definitiva, el objetivo que persigue el uso tanto de zapatos como plantillas ortopédicas es mejorar los síntomas cuando se presenten.
Pies planos rígidos y flexibles
Para detectar estos dos tipos de pies planos hay que pedir al niño (son los que normalmente padecen esta dolencia) que se ponga de puntillas. Así, podremos comprobar cómo aparece el arco en la parte interna de la planta del pie y la posición del talón se rectifica. Estos pies planos que se corrigen al ponerse el niño de puntillas son los ‘pies flexibles’. Por el contrario, los ‘pies planos rígidos’ son aquellos que no se corrigen cuando el niño se pone de puntillas, por lo que deben considerarse patológicos y suelen deberse a malformaciones de los huesos o articulaciones del pie.
Recomendaciones
A continuación presentamos una serie de ejercicios que favorecen el fortalecimiento de la musculatura de la planta del pie:
-Caminar descalzo por la arena de la playa
-Caminar con un calzado simple por terrenos irregulares
-Caminar de puntillas y de talones o coger objetos con los dedos de los pies.
Hay veces en las que una persona puede presentar un aplanamiento relativo de los pies debido, por ejemplo, a una larga enfermedad que le haya obligado a guardar cama o por una obesidad acentuada. En tales casos, la causa es la debilitación de los músculos que mantienen los arcos de los pies, y la recuperación de forma gradual, será total mediante la práctica de ejercicios adecuados.
Para tratar los pies planos recomendamos siempre la consulta con los especialistas, como los que integran Global Card.


