Pues sí, antes de dar más detalles hay que confirmar que Hitler le tenía miedo al dentista. Bueno, de hecho debe ser uno de los médicos a los que más miedo le tienen sus pacientes. En cuanto te duele una muela sabes que has de ir pero le das vueltas el mayor tiempo posible…
El temor al dentista es solamente justificado en dos casos. El primero es para esas personas que le tienen miedo a las agujas, porque el pinchazo de la anestesia es en muchos casos lo único que notas aunque te hagan una extracción. Lo cuál lleva a muchas personas a desear que se use la mascarilla de gas como en las películas americanas para dormir al personal.
El segundo motivo por el que se justifica ese temor es económico, más de uno y más de dos han salido de la consulta de su dentista calculando cómo pagar todo lo que se han de hacer durante los próximos meses. En fin, que es un miedo justificable para cualquier mortal, pero volvamos al tema que da titulo a la entrada.
La odontóloga Menevse Deprem-Hennen ha hecho un estudio en su doctorado sobre el general de las SS Johannes Blaschk, es decir, el dentista de Hitler. De los documentos estudiados la especialista ha llegado a tres conclusiones, que el Führer padecía halitosis, parodontosis y a eso se le sumaba el terror al dentista.



Siempre hemos sabido que es básico cuidarse bien los dientes y tener unas encías sanas. Pero ahora, además, nos enteramos que unas encías enfermas son un factor de riesgo en los partos prematuros. La importancia de una boca sana afecta a nuestra vida diaria, en este caso puede afectar también a la de nuestros hijos.
