Muchos conoceréis a Stendhal, pero quizás no el síndrome que lleva su nombre. O quizás os suene al título de una película del gran Dario Argento. El síndrome no es muy común pero es de los más románticos de los que podemos hablar aquí.
El síndrome de Stendhal es de origen psicosomático y ataca a las personas cuando estas se ven rodeadas de un exceso de belleza normalmente a causa de obras de arte. La persona que lo padece empieza a sentir palpitaciones y mareos, como las previas a un desmayo, siempre causadas por la sobreexcitación de la belleza del entorno.
Se bautizó a este síndrome con el nombre del escritor debido a que en su visita en 1817 a la Basílica de Santa Croce empezó a notar fuertes latidos y temor ante un desmayo. Poco a poco, se fue observando que en Florencia muchos turistas sufrían estos síntomas, no solamente en la Santa Croce, sino en la Galleria degli Uffizi.
Aunque lo de desmayarse ante la belleza parezca algo más romántico que real, a día de hoy sigue sucediendo y hay algún caso en la bella ciudad al menos una vez al mes. No es algo que extrañe a los locales. A nosotros nos encanta la idea de que tantas personas tengan esa especial sensibilidad hacia la belleza.
Si quieres evitar que te suceda o eres de vértigo fácil, puedes llevar siempre una botellita de agua con azúcar encima, pararte a descansar tras varias obras de arte, llevar algunos caramelos o algo de comida en el bolsillo e ir sin prisas. Florencia es una ciudad para degustar lentamente, como un buen chianti.






