¿Nunca has notado que si alguien que tenías cerca bostezaba, acto seguido eras tú el que lo hacía? La respuesta a este hecho es que, según el estudio Child Development, más de la mitad de los adultos se contagia con los bostezos igual que con la gripe.
Además, el mismo estudio determina que en los niños y niñas este fenómeno no se produce hasta los cuatro años, y es menos frecuente en los pequeños con autismo. Y es que este proceso es un buen marcador de la sensibilidad a las emociones de otros. Y la carencia de ellos podría ser un signo a añadir a la lista creciente de ‘señales’ precoces del autismo.
El contagio del bostezo sigue siendo un tema de interés para la ciencia, ya que todavía hoy siguen sin aclararse todos los interrogantes que lo rodean. Así, en este estudio se indica que estas formas de comportamiento contagioso pueden reflejar la facilidad emocional del contagio y ofrece una oportunidad para encontrar las raíces de los comportamientos sociales automatizados que potencialmente sientan las bases para el desarrollo de la empatía.
De esta manera, con el fin de determinar en qué etapa del desarrollo social surge el contagio del bostezo, los investigadores de este estudio analizaron a 120 niños de uno a seis años y a 28 menores de seis a 15 años con Trastornos del Espectro Autista. Cada participante se reunió de forma individual con uno de los autores del estudio en una sala tranquila, donde éste narraba cuentos durante unos doce minutos. Durante los últimos diez minutos, el adulto abría la boca en cuatro ocasiones. En el informe se indica que los bostezos contagiosos son los que se producían en los 90 segundos posteriores al bostezo del adulto. Los niños menores de cuatro años o aquellos que tenían autismo no respondieron al contagio. El resto, sí.
El estudio concluye que dado que el bostezo contagioso puede ser un signo de empatía, ésta se desarrolla lentamente durante los primeros años de vida, y que los niños con autismo pueden pasar por alto las señales sutiles que las unen emocionalmente a los demás.





