No nos engañemos, queramos o no todos cometemos algún tipo de exceso durante las celebraciones navideñas. Es que parece que comiendo menos, no estemos celebrando tanto como los demás. Si un día normal del año, nos vamos a la cama con una cena a base de ensalada y algo ligero, en fiestas eso es casi de mal gusto.
Se espera de nosotros como invitados que comamos y probemos todos los platos que nuestros anfitriones han preparado con amor y dedicación. Si somos los anfitriones se espera de nosotros un banquete opíparo que deje a todo el mundo soltándose un agujerito del cinturón.
Pero las navidades pasan y nos encontramos empezando un año lleno de buenos propósitos con un par de kilos de más, como media. ¿Qué podemos hacer? Además nos han sobrado varias barras de turrón, cajas de mantecados, medio jamón, botellas de vino y cava…
Ante todo, no cometamos el error de alargar las navidades hasta febrero, comiendo turrón y cava hasta agotar existencias. Las botellas de cava y vino puedes guardarlas para ocasiones especiales, que no faltarán durante el año. Los mantecados y turrones que estén sin abrir puedes guardarlos para las próximas navidades (muchos no caducan hasta entonces), si los tuyos caducan, empieza el año donando a los que más los necesitan. Carnes, embutidos etc, pueden ser congelados al vacío en envases individuales para ir comiendo durante el año. Ahorrarás unos euros y tu barriga lo agradeceraá.










