La gastroenteritis es el término que se aplica a un trastorno del estómago provocado por infecciones, cuyos síntomas son pérdida de apetito, náuseas, vómitos, diarrea moderada a intensa, retortijones y malestar en el abdomen. Y es que, junto con los líquidos corporales también se pierden los electrólitos, particularmente el sodio y el potasio, lo que puede provocar una deshidratación en las personas muy enfermas y en niños y ancianos.
Esta enfermedad está causada por microorganismos presentes en el agua o en los alimentos contaminados, así como por intoxicaciones de medicamentos. Además es contagiosa, por lo que también se puede transmitir de persona a persona, especialmente si alguien con diarrea no se lava bien las manos tras una evacuación.
Síntomas
El tipo y la gravedad de los síntomas dependen del tipo y de la cantidad de la toxina o del microorganismo ingerido. También varían de acuerdo a la resistencia de la persona a la enfermedad. A menudo, los síntomas comienzan súbitamente (a veces de forma llamativa) con pérdida de apetito, náuseas o vómitos. Pueden presentarse murmullos intestinales audibles, retortijones y diarrea con o sin presencia de sangre y moco. Las asas intestinales pueden dilatarse con el gas y causar dolor. La persona puede tener fiebre, sentirse decaída, sufrir dolores musculares y notar cansancio extremo, lo que da lugar a la deshidratación del paciente, así como a una intensa disminución de la presión arterial.
Global Card te recomienda algunos cuidados básicos
Cuando note los primeros síntomas de esta enfermedad no dude en acudir a su médico o a un buen especialista, como los que integran Global Card. Además, no debe tomar alimentos sólidos durante las primeras horas, y sí beber limonada alcalina (agua mineral sin gas, zumo de dos o tres limones, media cucharilla de bicarbonato, media cucharilla de sal y azúcar) en pequeñas cantidades, de forma continua, pero sin forzar.
Después de los primeros días tomando exclusivamente esta solución, habrá que introducir gradualmente la dieta sólida en pequeñas cantidades, con el fin de comprobar su tolerancia. Esta dieta permite sopa de arroz o de zanahoria, puré de patatas y zanahorias, sopa de pescado, huevo pasado por agua, duro o en tortilla, pescado cocido o a la plancha, carne de ave cocida o a la plancha (sin piel), manzana asada, manzana oxidada con una gotas de limón, membrillo, plátano maduro y pan blanco tostado, además de infusiones claras de té o manzanilla.
Esta dieta especial no debe incluir leche ni derivados, frutas y verduras crudas, pan con fibra, dulces y bebidas frías y con gas.
Como los antibióticos pueden causar diarrea y favorecer el crecimiento de organismos resistentes a los mismos, raramente resulta apropiado su uso, aun en el caso de que una bacteria conocida esté produciendo la gastroenteritis.


