La histamina es conocida a nivel popular en relación a las alergias y principalmente a los “antihistamínicos”. Aunque ahora se van descubriendo nuevos datos sobre esta sustancia química del cuerpo humano.
Los científicos que han estado estudiando la histamina en los últimos años han llegado a curiosas conclusiones. La subida de la histamina por un largo tiempo puede ser la causa de migrañas, dolores intensos de cabeza, diarrea o estreñimiento, vértigo, mareos, dolores en músculos y articulaciones… Una larga lista de malestares no asociados normalmente a esta sustancia.
Esta disfunción con los niveles de histamina la sufre un 5% de la población y, en el estudio realizado con 4000 personas, se ha comprobado que además de tener desregulado el sistema nervioso central, también sufren hipersensibilidad a muchos influjos externos como pueden ser luz o sonidos.
El problema de las estadísticas con el tema de la histamina es que muchos de sus síntomas son muy generales: dolores de cabeza o problemas con la digestión. Por lo que la gran mayoría de personas que lo sufren no acuden al médico y no llegan a saber la causa real de esos malestares.









En el verano sirven para limpiar el aire de partículas de polen, pero, en otoño, las lluvias y la humedad se convierten en caldo de cultivo de esporas de mohos, que aumentan su circulación en el ambiente debido a la descomposición de las hojas del otoño. También se incrementan en el interior de las viviendas, ya que éstas permanecen cerradas para conservar el calor. De esta manera, el aire de dentro circula sin mucha renovación y se agrava por los sistemas de calefacción.
