Por todos son bien conocidos los problemas que puede causar una exposición directa al sol. Una conocida me comentaba el otro día que salió a hacer unas compras y que al volver a casa notaba sudores fríos, que estaba destemplada y lo único que quería era tumbarse un rato y cerrar los ojos. Decía que el sol le había dado todo el rato que estaba fuera porque era una zona abierta sin balcones.
Por eso mismo no debemos protegernos del sol únicamente en la playa, también al andar por la ciudad. Podemos recurrir a gorras o viseras, llevar siempre agua o algún refresco en la bolsa y algo para comer por si nos da una lipotimia. Hay que tener especial cuidado cuando nos exponemos durante mucho rato al sol sin movernos, por ejemplo en las terrazas.
Sentarse a beber alcohol en una terraza a pleno sol no es nada recomendable. Deja el alcohol para horas más frescas de la tarde o la noche y toma otro tipo de bebidas frías como zumos o gaseosas durante el día. Notarás que te sientes mucho mejor. Aunque no te excedas en las horas que pasas sentado al sol, intenta tener siempre una mesa con sombrilla o busca un interior con aire acondicionado.
Exponerse al sol tras consumir alcohol es mucho más peligroso, sin tener en cuenta que el alcohol disminuye nuestra capacidad de darnos cuenta de dónde está el límite y si estamos bien o mal en ese mismo momento. Puedes bajar tu consumo de alcohol cambiando las cervezas por claras y los vinos por tintos de verano.










