Obesidad y depresión
09 de abril, 2010
Hablamos de la pescadilla que se muerde la cola: tener depresión provoca obesidad y viceversa. Un dato corroborado un estudio, que demuestra que existe una relación bidireccional entre ambos trastornos. Y es que ambas, en muchas ocasiones, están unidas por una finísima línea.
Varios investigadores, miembros de distintos centros de estudios holandeses, han revisado la literatura médica en busca de trabajos que hubieran evaluado a fondo la asociación entre obesidad y depresión. Tras realizar varios filtros, se quedaron finalmente con 15 estudios que analizaron de forma pormenorizada. De ellos sacaron que las personas con sobrepeso tienen un 55 por ciento más de riesgo de desarrollar una depresión, mientras que las que sufren este trastorno mental tienen un 58 por ciento más de posibilidades de convertirse en obesas.
Este trabajo, publicado en las páginas de la revista ‘Archives of General Psychiatry’, han puesto de manifiesto, por tanto, una relación recíproca entre ambos trastornos tanto en hombres como en mujeres. Así, también determinaron que la asociación entre depresión y obesidad es más fuerte que la que se produce entre depresión y sobrepeso, lo que, según las palabras de estos investigadores, sugiere que la cantidad de kilos de más influye de forma clara en las posibilidades de enfermar.
Hay varias hipótesis de esta relación entre obesidad y depresión: la depresión podría provocar un aumento de peso debido a la aparición de distintas alteraciones neuroendocrinas. Además, también podrían influir el consumo de determinados antidepresivos o el hecho de que las personas con este trastorno son más proclives a llevar hábitos de vida poco saludables. Por su parte, los procesos inflamatorios o la resistencia a la insulina asociada a la obesidad también podrían tener un papel importante a la hora de desencadenar una depresión. Del mismo modo, también influiría de forma importante la presión psicológica que ejercen los modelos de belleza actuales sobre muchas personas con sobrepeso.
Entre las conclusiones ofrecidas, estos investigadores subrayan que estos hallazgos podrían tener importantes implicaciones para la práctica clínica, ya que estar alerta podría conducir a una mejor prevención, detección temprana y tratamiento para las personas en riesgo, lo que, en última instancia, ayudaría a reducir la extensión de ambos trastornos. Por ello, siempre te recomendamos que te pongas en las mejores manos cuando se trata de tu salud, como los que integran Global Card.


3 comentarios
Muy interesante el artículo y me parece de lo más cierto todo lo que dice. Aunque creo que la depresión es también un factor muy importante a tener en cuenta en las personas que sufren anorexia. Quizás lo que sucede es que los transtornos de peso en general provocan depresión ya se<a hacia un lado o hacia el otro.
Podríamos decir que lo importante es estar sano físicamente para que nuestra salud mental esté en la misma dirección. Desde luego cualquiera de los dos extremos justifica la tendencia depresiva de la persona que se encuentre en esa situación. De la misma forma que por estar deprimido puedes sobrealimentarte o dejar de comer…
Aunque políticamente hablando no esté bien decirlo, el estado físico repercute muy de lleno en nuestra salud mental. Por ello estoy muy de acuerdo con Emma, ya que no sólo la obesidad es un factor que nos lleva a la depresión, también la anorexia o la bulimia. La sociedad en la que vivimos nos incita a estar siempre perfect@s, rechazando a las personas que se salen del canon de belleza predeterminado, y eso repercute en nuestro estado de ánimo, lo que puede desembocar en una depresión u otra dolencia más grave. Lo primero que hay que hacer para atajar estos problemas es aceptarnos como somos, y para ello la sociedad tiene que cambiar sus patrones estéticos.
Ahora que llega ya el buen tiempo y que las personas nos destapamos para dar la bienvenida al sol, me vienen a la mente anuncios de anticelulíticos con personas esculturales anunciándolos, de comidas dietéticas con modelos increíbles, marcas de ropa de baño, etc. que no dan una imagen real de los cánones de belleza actuales. Ya sé que es un tema muy gastado, pero nada se hace al respecto, ya que las personas que salen anunciando estos productos es evidente que no los han utilizado, y crear una imagen distorsionada y multitud de complejos en las personas obesas, lo que puede acarrear, como bien se indica en este post, un depresión.