El peligro del cáncer de piel
26 de abril, 2010
Ahora que llega el buen tiempo queremos hablarte de un cáncer que la sociedad todavía no tiene muy en cuenta, pero que es cinco veces más frecuente que el de mama o el de próstata. No en vano, en nuestro país se producen 50.000 nuevos casos de cáncer de piel cada año. Una situación que se repite en el resto de los países, donde se ha incrementado el número anual entre un tres y un ocho por ciento.
Estos datos se han expuesto en el XIII Congreso Mundial de Cáncer de Piel, celebrado en Madrid, donde se ha dejado claro que la situación es similar en todos los países excepto en Australia, donde los programas de prevención se llevaron a cabo antes que en el resto del mundo, por lo que el número de casos no aumenta.
Vayamos por partes. Y ese que primero conviene saber cuál es el principal desencadenante del cáncer de piel: la exposición excesiva a los rayos ultravioleta. Según los especialistas, el perfil sobre el que se concentra el mayor número de casos de melanoma es el de una mujer de 55 años que, durante la década de los 60-70, se expuso al sol de manera desmesurada sin ningún tipo de precaución.
Aunque cada vez la gente está más concienciada, por lo que usa gorros, gafas, filtros solares con mayor frecuencia, todavía queda mucho por hacer para combatir este mal: las cabinas de rayos UVA son una moda que no para de crecer. Los especialistas coinciden en que su uso debería estar prohibido en los jóvenes, ya que antes de los 20 años, las quemaduras solares que se produzcan influyen sobre la predisposición genética individual para provocar la aparición del melanoma.
Una vez que sabemos qué produce este tipo de cáncer, hay que conocer que otro punto clave en la prevención de los tumores cutáneos es la detección precoz. Un dato muy importante, sobre todo porque el cáncer de piel que se detecta a precozmente casi siempre es curable. Perry Robins, miembro de la Skin Cancer Foundation (), indica que los médicos de cabecera hoy en día no reconocen el melanoma. Para evitarlo, es fundamental educar no sólo a los dermatólogos, sino también a los de Atención Primaria.


4 comentarios
El tema de las máquinas de UVA siempre me ha parecido una aberración. Gente que paga por tostarse rápido de forma antinatural y con resultados que, a mi parecer, quedan antiestéticos. Mucha gente no sabe cuando frenar, se acaba convirtiendo en una adicción y su piel queda de un color anaranjado marrón.
Con lo bonito que queda un bronceado natural. Incluso la piel blanca es bonita si aprendemos a apreciarla, aunque claro en verano lo que vende es estar moreno. Miedo me da cómo van a tener la piel los usuarios frecuentes de UVA dentro de unas décadas, esperemos que haya más control sobre el tema y que no sea tan perjudicial.
Hola Silvia, estoy totalmente de acuerdo contigo. Sobre todo porque Sanidad ya ha advertido del peligro de las máquinas de rayos UVA. Conozco a chicas que están como locas porque ‘comience la temporada de rayos’ para ir corriendo a darse media hora de rayos sin protección y con la piel sin preparar después del invierno. Como este hábito ha sido frecuente en ellas en los últimos años, al verlas me da la sensación de que son mayores de lo que realmente son, ya que la piel de la cara, sobre todo, la tienen arrugada y llena de manchas provocadas por los citados rayos. Ni qué decir tiene el estado de sus hombros y brazos, antes uniforme y ahora cubiertos de pecas y manchas. Lo peor de todo es que cuando ellas piden la media hora seguida de rayos, la persona encargada de la cabina no tiene problema en consentirlo, algo que está al límite de la ley.
A pesar de las vueltas y vueltas que dan medios de comunicación, médicos y publicaciones como ésta en la que nos encontramos, todavía existen personas que hacen caso omiso a los consejos para evitar el cáncer de piel. Con el argumento de ‘a mí nunca me pasará’ pasan horas y horas bajo las horas más duras de sol cada día, visitan habitualmente las cabinas de rayos UVA y, aún así, no se ven contentas con su nivel de bronceado. Para todas estas personas: hagan caso a recomendaciones sin ánimo de lucro y protéjanse. En el futuro lo agradecerán.
El tema de las máquinas de UVA siempre me ha parecido una aberración. Gente que paga por tostarse rápido de forma antinatural y con resultados que, a mi parecer, quedan antiestéticos. Mucha gente no sabe cuando frenar, se acaba convirtiendo en una adicción y su piel queda de un color anaranjado marrón.
Con lo bonito que queda un bronceado natural. Incluso la piel blanca es bonita si aprendemos a apreciarla, aunque claro en verano lo que vende es estar moreno. Miedo me da cómo van a tener la piel los usuarios frecuentes de UVA dentro de unas décadas, esperemos que haya más control sobre el tema y que no sea tan perjudicial.