A muchos de nosotros nos ha tocado volar en algún momento de nuestra vida en el que estábamos padeciendo un resfriado o una gripe. Lo peor es cuando vuelves de unas vacaciones en las que has cogido el virus. Al despegar y aterrizar nuestros oídos siempre sufren los cambios de presión, si estamos resfriados el dolor se multiplica y las consecuencias pueden ser mucho más graves.
Los tímpanos sufren la presión de los líquidos que contiene nuestro canal nasal y auditivo por culpa del resfriado y el dolor punzante puede llegar a causarnos desmayos o perforación del tímpano. A veces simplemente se nos “taparán” los oídos durante unos días o semanas. Lo mejor es siempre acudir a un profesional que nos puede mandar un tratamiento a seguir, de la misma manera que nos explicará qué productos usar en caso de que se repita la situación en otro vuelo.
Si has padecido ya esto, sabes de lo que te hablamos. Es una sensación muy molesta y dolorosa que puede alargarse días. No podemos curar el resfriado en horas antes de volar, pero sí podemos darte algunos consejos para que los cambios de presión no sean tan dolorosos. Usar un spray para despejar las vías nasales es una gran ayuda, de la misma manera lo es sonarte bien para eliminar “líquidos”. Intenta no obsesionarte con el tema porque no ha de pasarte nunca más si no estás resfriado.
Otro truco para no notar los despegues y aterrizajes es usar unos buenos tapones en los oídos, puedes comprarlos en cualquier farmacia. Los de cera dan muy buen resultado. Y no te olvides de ir masticando chicle y tragando saliva. Ya verás cómo a partir de ahora viajas más relajado y tranquilo. Te recomendamos una revisión anual con un buen otorrino si sufres ese tipo de dolores y vuelas con frecuencia, notarás que te quedas más tranquilo sin tener que ir pensando si tus tímpanos están sanos. Puedes encontrar grandes profesionales con la Tarjeta Global Card.





Para detectar estos 



En el verano sirven para limpiar el aire de partículas de polen, pero, en otoño, las lluvias y la humedad se convierten en caldo de cultivo de esporas de mohos, que aumentan su circulación en el ambiente debido a la descomposición de las hojas del otoño. También se incrementan en el interior de las viviendas, ya que éstas permanecen cerradas para conservar el calor. De esta manera, el aire de dentro circula sin mucha renovación y se agrava por los sistemas de calefacción.

